Incendios forestales

Mientras paseaba esta tarde despacio y tranquilo, observando los jardines y las entradas de las casas, signos de amor a la belleza y a la naturaleza, los jardineros lavaban las calles con las mangueras de agua. Su limpieza dejaba una estela de olor a tierra mojada que embriagaba el ambiente.

Del salón de una casa salían notas musicales entrecortadas y repetitivas (sin dada un aprendiz ensayando) que dibujaban la "sarabanda varieé" de Héndel.

El parquecillo, a pesar del calor de estos días, mantenía un color verde manchado de rosales floridos y álamos plateados. A la sombra de uno de ellos hojeo el periódico: un nuevo caso de corrupción política, mercados financieros que no saben a que carta quedarse (subida de intereses, bajada de los tipos de cotización del dólar, agoreros de mercados de futuros, déficit público galopante, etc.), masacres tribales en Ruanda, primeras medidas del gobierno negro de Sudáfrica, entrada de Arafat en Jericó, etc.. A pesar de este elenco macabro de noticias, las que más me duelen ahora son las relacionadas con los incendios de los bosques.

Están convirtiendo España en un desierto

en desierto industrial pues muchas empresas  se van de aquí para establecerse en otros países que les proporcionan mano de obra más barata (los nuevos esclavos) y las que se quedan cierran, suspenden pagos o regularizan sus plantillas,

en desierto ecológico pues muchas plantas autóctonas y miles de pinos desaparecen, y atraerán cada vez menos lluvias, y en consecuencia habrá menos plantas, y así sucesivamente.

¿Quién está detrás de las llamas asesinas?:

  • ¿Recalificadores de terrenos?
  • ¿Industrias madereras y celulosas?
  • ¿Ganaderos cabreados?
  • ¿Industrias dedicadas a la extinción de incendios?
  • ¿Burócratas insensibles escondidos en despachos con aire  acondicionado que deciden que nadie limpie los bosques y se aprovechen los pastos y la madera de forma racional?

La verdad es que muchos de los que tienen competencias en materia de bosques tienen una visión urbanícola de ellos, convirtiéndolos en reservas intocables, llenas de hojarascas, plantas pequeñas y ramitas secas, verdaderas teas en potencia.

Hemos tardado diez o quince años en tener jardines, parques y entradas llenas de árboles, rosales y demás plantas en este pequeño reducto de paz y tranquilidad, a pesar de las temperaturas extremas en invierno y en verano.

¿Cuántos años tardará el Maestrazgo en volver a ser como era?
¿Y la sierra norte de Madrid?
¿Y el bosque de pinos de Valencia, de Zaragoza o de Tarragona?
¿Y la sierra de Granada?
¿Y la sierra de Guadalajara, de Huelva, Sevilla, Badajoz, etc. etc.?
¿Y los innumerables incendios de Galicia?
¿Y .....?

¿Qué planeta, qué continente, qué país, qué paisaje vamos a dejar a nuestros hijos?

¿Veré algún día en fotografías de satélites artificiales a mi país con muchas manchas verdes en vez de una prolongada franja marrón del color del Sahara?

Más que los ladrones del AVE, FILESA, MACOSA, IBERCORP, BOE, BANESTO, PSV, Fondos reservados, etc., me preocupan los lugares calcinados y los autores de dichos desastres. Aquellos pueden pagar el daño, estos no, al menos a corto plazo.
¿Se les puede considerar como seres humanos? No me importaría que los "machacasen" a todos ellos.

Y los dueños ¿qué hacen?

La mayor parte de los montes son de dominio  o patrimonio público y sus conservadores son Administraciones públicas o personas tuteladas por ellas. ¿Hacen todo lo que deben para evitar estos desastres?

¿Y los ciudadanos hacemos todo lo que debemos para conservar nuestros pulmones y nuestras fábricas de oxígeno?

Dicen que alguna Administración autonómica y local ha implicado a los ciudadanos en el cuidado de los bosques haciéndoles partícipes de su explotación y de la represión de los pirómanos, han cortado toda especulación sobre los terrenos calcinados, han puesto todos los obstáculos posibles para comercializar la madera del rescoldo, han incrementado el número de personas que se dedican a su cuidado y guarda, en definitiva se han preocupado un poco más de él. Los resultados no se han hecho esperar: el número de incendios con grandes desastres ecológicos ha descendido espectacularmente y la producción  de ese sector ha aumentado en la región y en las localidades que han tomado esas medidas.

 
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©2006. Lorenzo Alonso