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La Representación Política 3La elección de los miembros del Parlamento (independiente de la denominación que recibe en cada país) se efectúa a través de un sistema electoral que tiene en cuenta varios elementos, entre los que destacan:
Las fórmulas proporcionales conllevan la existencia de distritos plurinominales en los que hay varios representantes. En estos casos se imponen las Listas de candidatos agrupados por Partidos o coaliciones. A los votantes solamente se les permite escoger una de ellas. La asignación de los escaños se efectúa mediante métodos más o menos sofisticados para su reparto. Algunos analistas políticos piensan que:
Supongamos que participan 4 Partidos y el reparto se hace según el método d’Hondt:
El Partido A se lleva 2 escaños, el Partido B 1 escaño y los demás se quedan sin representación. También en este caso es errónea dicha apreciación, ya que para tener representante la tercera corriente de opinión debe rebasar algo más de la mitad de los votos del primer partido. En este caso al menos se conoce a los candidatos, pero en un Distrito como el de Madrid que puede tener asignados unos 34 escaños, hay que escoger entre varias Listas de 34 nombres, en las que la mayoría son desconocidos. En este mercado los partidos minoritarios buscan representación a toda costa y por ello defienden grandes distritos con muchos escaños a ver si así les toca algo en el reparto. En este sistema el votante no elige al representante de su Distrito sino que da su consentimiento a una de esas Listas, como si se tratara de un referéndum entre Listas. Así que el quid de la cuestión está en la elaboración de las Listas para cada distrito, tarea que suele recaer en el Comité electoral de cada partido ya sea a nivel de Distrito o nivel nacional. En el caso español suele ser el Comité Nacional del partido el que pone la cabecera de la Lista de cada Distrito. Estos órganos y las personas que los dirigen se convierten en los verdaderos detentadores de la soberanía nacional. Las fórmulas mayoritarias en cambio conllevan a la parcelación del territorio de la nación de acuerdo con unas características históricas, geográficas y poblacionales y cuanto más pequeños sean los distritos más representativos serán y mayor control tendrán los electores sobre el elegido, para garantizar que verdaderamente es su representante. Cada distrito (distrito para la Cámara de los Comunes, circunscripción para la Asamblea Nacional, cantón francés para cada Consejo General del Departamento francés, etc.) elige a su representante ya sea por mayoría simple a primera vuelta (estilo anglosajón) o por mayoría dos vueltas: mayoría absoluta a primera vuelta o simple a segunda vuelta (estilo francés). En el caso español con un Congreso de 350 Diputados, habría que dividir el territorio en 350 Distritos de acuerdo con la distribución territorial de la población. Si conservamos la tradición provincial, el distrito sería la Provincia en los más pequeños o una subdivisión de ésta en los más poblados. En los ejemplos comentados, Soria sería un Distrito electoral y Madrid tendría 47 Distritos electorales. En el primer caso de los métodos mayoritarios las personas y los grupos tienden a unirse para lograr vencer en la contienda electoral, formando bloques más o menos homogéneos. En el segundo caso se da oportunidad a cualquier candidato para probar suerte y después en la segunda vuelta, si en la primera ninguno de ellos alcanzó la mayoría absoluta, se selecciona a los dos más aventajados para que vuelvan a enfrentarse, dando lugar a coaliciones y pactos previos delante de los electores. Estas dos variantes del sistema mayoritario sacan a la luz problemas locales y conflictos urbanos, que de otra forma se diluyen en la proporcionalidad (cinturón rojo de París, nacionalismo escocés, separatismo corso, problemas raciales en los alrededores de Marsella, etc.). Sería una forma eficaz para saber qué distritos son verdaderamente nacionalistas moderados, nacionalistas radicales, conservadores, socialistas, etc. en el País Vasco, Cataluña o Galicia y de paso ver a las claras cuales son sus pactos delante de los electores. Las fórmulas mixtas han querido buscar el eclecticismo, cuadrar el círculo escogiendo “lo mejor” de cada uno de los dos sistemas anteriores. Alemania es el prototipo de este sistema. La mitad de los Diputados del Bundestag (su Cámara de Representantes) se eligen por el sistema mayoritario y la otra mitad por el sistema proporcional. Cada ciudadano alemán tiene dos votos. Con el primero elige al Diputado del Distrito por el sistema mayoritario simple y con el segundo apoya una Lista confeccionada por los Partidos o Coaliciones a nivel de Estado federal o Länder. Para el reparto de estos últimos se utiliza la regla d’Hondt como método de reparto. Sin embargo este sistema no ha resuelto el problema de la representación política, sino que lo ha expuesto de forma más descarnada. Unos diputados son representantes de los electores del Distrito mientras que otros son delegados de los partidos. En muchos casos los Partidos perdedores en cada uno de los Distritos de cada Länder, suelen repescar o "pillar" unos cuantos diputados en el reparto proporcional; incluso en algún caso han logrado superar al ganador o conseguir Diputados que a nivel de Distrito no lograron conseguir, como en muchos casos ha ocurrido con el Partido Liberal o la Coalición de “los Verdes” (solo hay que mirar el resultado de los últimos comicios). 1.- Tomado de la intervención en el “post” dedicado a "la representación proporcional" del Blog de La República Constitucional de Antonio García-Trevijano | |||||||||||||||||||||||||
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