Liberalismo radical: una introducción

  Por "Liberalismo radical" se conoce a esa versión del liberalismo mas racionalista, más ilustrada y más predispuesta a la reformas sociales y políticas profundas, y que hace de la justicia social uno de sus temas centrales1.

  Para delimitar lo que entendemos por "Liberalismo radical" hay que hacer mención a otras tendencias existentes dentro del liberalismo como son los libertarianos, anarcocapitalistas, neoliberales, etc. (diversas familias del liberalismo). Este tipo de liberalismo se conoce en Estados Unidos de América simplemente como "liberal" y en el Reino Unido como "liberalismo moderno"2.

  El individuo del liberalismo radical no es algo anterior a la sociedad, como tuvo que defender el liberalismo clásico ante el absolutismo, la sociedad estamental, las iglesias, sino algo que la sociedad existente debe favorecer. Las reformas sociales y la justicia social serán los instrumentos para hacerlo, entendidas como creación de condiciones y oportunidades para el desarrollo de la persona.

  Algunos de ellos incluso abogaban por la abolición de las guerras y de los impuestos a los menesterosos, la gestión eficiente de los presupuestos, la educación popular, las pensiones a los ancianos, el socorro a los pobres, la oferta pública de empleo para los parados (Thomas Paine, 1737-1809, también en Panteón de Ilustres). Este hombre ideó una verdadera Seguridad Social un siglo y medio antes de instalarse en las países más avanzados. Dicen que ha sido uno de los panfletistas más incendiarios y célebres de la historia2.

  Otros abogaban abiertamente por la redistribución desde el Estado como mecanismo de alivio de las miserias de los más desfavorecidos, ligando el desarrollo personal de los individuos al progreso de la sociedad (J. S. Mill, 1806-1876); por la conversión del liberalismo clásico en un conjunto de proposiciones modernas que diesen repuestas a los problemas sociales de las democracias modernas, a la desestructuración social, a la educación y a la violencia presente de la sociedad americana (J. Dewey, 1859-1952); por el rescate del viejo contrato social para iluminar los principios en los que se debe basar la justicia social (J. Rawls, 1921-2002).

  Este último hombre, J. Rawls, revolucionó la filosofía política americana de la década de 1970 con sus escritos, sobre todo con su obra "Teoría de la Justicia" y con su colección de conferencias bajo el título de "Liberalismo democrático". Fue un acicate para muchos liberales que se prestaron a refutarla, sobre todo Robert Nozick (1938-2002) con su obra "Anarquía, Estado y Utopía" en la que abogaba por un Estado mínimo que se restrinja a proteger a los individuos y a hacer cumplir los contratos. J. Rawls estableció que:
=> toda persona tiene derecho a gozar de todas las libertades básicas que sean compatibles con las de los demás y
=> las desigualdades sociales y económicas deben satisfacer dos condiciones: estar ligadas a empleos y funciones abiertas a todos bajo condiciones de igualdad de oportunidades y beneficiar a los miembros más desfavorecidos de la sociedad4. Abre la puerta a la actuación sobre las desigualdades económicas y sociales de los más desfavorecidos para permitir la igualdad de oportunidades.

  Los seguidores de esta ideología piensan que sin una cierta igualdad de condiciones no hay disfrute de derechos ni posibilidad de una democracia estable, por eso buscan una acción protectora de la sociedad frente a la desestructuración social que genera el capitalismo. Piensan que si la acción restauradora de la sociedad a través de sus propios mecanismos falla, entonces es necesaria la intervención del Estado, no solo para reponer los tejidos dañados, como dirían los liberales conservadores sino para proveer a los individuos de la protección social de la que carecen. Ante estas actuaciones algunos se preguntan:
¿esta ideología es liberalismo o socialdemocracia?
¿es una traición a los principios liberales que daban un papel secundario al Estado?
Como ya dijimos, en USA ser "liberal" es ser contrario al conservadurismo, es ser algo semejante a lo que en Europa se conoce como liberalismo democrático o socialdemocracia.

  Para el liberalismo clásico una sociedad justa es aquella en la que las relaciones entre los individuos están sujetas a un intercambio justo, si fallan estas relaciones o no se hacen de forma adecuada, está el Estado para restablecerlas. Pero a los ojos de los liberales radicales esto es solamente justicia conmutativa y no es suficiente pues tiene que referirse a una sociedad equilibrada en la que todos los individuos poseen parecidas oportunidades. La concepción de la justicia social es para ellos una justicia distributiva.

  El liberalismo radical busca moderar los efectos de la distribución de la riqueza sin remover las causas de una forma revolucionaria aboliendo toda propiedad privada. Esto es lo pensaban socialistas, comunistas o anarquistas, pero sus soluciones, como se ha demostrado de forma trágica en la historia, empeoraron el mal que trataban de remediar trayendo más pobreza y en algunos casos destrucción y muerte.
Siempre se ha visto asediado por estos grupos que piensan que sus remedios solo son una pomada para aliviar la herida.
También se han visto criticados por los otros liberales, los considerados herederos de los clásicos (y sus encarnaciones contemporáneas: los neoliberales y libertarianos, etc.) que piensan que la intervención del Estado es una desgracia que atrae todo tipo de peligros: autoritarismo, despotismo, paternalismo, burocracia, ineficacia, desincentivación y apatía en los individuos2.

   ¿Qué se iba a hacer en una situación de grave crisis económica como la del año 1929 y siguientes, esperar a que las fuerzas del mercado buscasen el equilibrio o actuar para precipitar que ese equilibrio se diese en mejores condiciones? Fue John Maynard Keynes (1890-1950) el que formuló un paquete de recetas en contra de la ortodoxia económica al explicar que el nivel de la actividad económica depende de la demanda total. Los poderes públicos pueden actuar sobre ella aumentando el Gasto público (infraestructuras, educación, sanidad, etc.) como una inyección a esa demanda total.
 Desde un punto de vista político, convenció a los grupos dominantes occidentales de que la mejor forma de contener al movimiento obrero consistía en reformar el sistema de forma gradual. La puesta en práctica de sus teorías ha traído las llamadas economías mixtas en las que el Estado tiene un papel decisivo para para reactivar la economía, corregir las disfunciones y evitar otro "viernes negro de 1929"4 .
 Posteriormente, una vez superada esta crisis y otras (como por ejemplo la "crisis del petróleo de 1973"), sus teorías están sujetas a revisión, como cualquier teoría en las ciencias sociales.
 Hoy día estos temores se han hecho realidad ante el desbocado aumento del gasto social promovido por políticos irresponsables que solo piensan en obtener votos a cambio de ofrecer bienes y servicios gratis a cargo de la Administración que aspiran a dirigir, ante el incremento de burocracias que se duplican y triplican en los diversos niveles administrativos y ante la baja calidad de muchos servicios públicos (ver Reflexiones Administrativas).
 Ante esta avalancha de bienes y servicios públicos, muchas personas consideran bienes preferentes  a los que ofrecen las empresas e instituciones privadas, como es el caso de la enseñanza o sanidad privadas.
 Recordemos, de paso, que el Gasto Público hay que financiarlo o con impuestos o con Deuda Pública, y ésta hay que amortizarla en el futuro con impuestos de ciudadanos futuros. En definitiva, la Deuda Pública no es un método alternativo a la utilización de impuestos, sino solamente una forma de retrasarlos en el tiempo. La Deuda Pública de hoy son impuestos de mañana

  En el ámbito de las instituciones públicas el liberalismo radical defiende y apoya la existencia de las instituciones democráticas a todos los niveles (Estado, Regiones, Municipios), la representación política de la sociedad civil, la separación efectiva de poderes, el sufragio universal, etc. en fin, todas los requisitos y garantías de los que he hablado en otros artículos).

  Lo que me importa resaltar aquí es:
 -- el compromiso de estos hombres en poner el Estado y la economía al servicio de de la sociedad liberal
 -- los cambios deben realizarse de forma gradual y pacífica a través de la acción política no a través de alguna violencia revolucionaria,
 -- hay que corregir las disfunciones que crea el crecimiento económico mejorando las condiciones sociales de las personas para que exista un Estado Liberal en una sociedad verdaderamente liberal.


1.- "Liberalismo Conservador (De Burke a Nozick)" de Ángel Rivero, integrado en la obra colectiva "Ideologías y Movimientos políticos contemporáneos" coordinada por Joan Antón Mellón. Tecnos 2006.
2.- "Liberalismo Radical (De Paine a Rawls)" de Ángel Rivero, integrado en la obra colectiva "Ideologías y Movimientos políticos contemporáneos" coordinada por Joan Antón Mellón. Tecnos 2006.
3.- Página 515  y ss. de “Historia de la Teoría Política” de George H. Sabine.
4.- Ampliar esta información en
=> " Liberalismo" de Joan Antón, integrado en la obra colectiva "Manual de Ciencia Política" coordinada por Miquel Caminal Badia. Tecnos 2006.
=> la “wikipedia” y sus enlaces: Liberalismo, Liberalismo radical, y todos los mencionados.
=> Buscando en la Web del Liberalismo, aunque éstos encuadran J. Rawls como un antiliberal

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