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Liberalismo radical: John Stuart MillPor "Liberalismo radical" se conoce a esa versión del liberalismo mas racionalista más ilustrada, más predispuesta a la reformas sociales y políticas profundas, y que hace de la justicia social uno de sus temas centrales1. Por "Liberalismo radical" no se entiende ni a libertarios, ni a libertarianos ni a anarcocapitalistas ni a neoliberales, ( Por si quieres ver los diversas familias del liberalismo). Este tipo de liberalismo se conoce en Estados Unidos de América simplemente como "liberal" y en el Reino Unido como "liberalismo moderno"2. Un ejemplo de estos hombres fue John Stuart Mill. Fue hijo del famoso liberal radical James Mill que desde pequeño le dio una educación extremadamente rigurosa, haciéndole aprender largas listas de palabras griegas, traducir a muchos autores clásicos y leer a Platón y Jenofonte en griego original. Le siguieron enseñando latín, la filosofía escolástica, la lógica aristotélica, la economía política de Adam Smith y David Ricardo, etc. Todo estaba pensado para que pudiera continuar la causa del utilitarismo1 que abrazaba junto con su colega Jeremy Bentham. Fue educado en ese liberalismo puro, en el radicalismo filosófico y en la economía clásica. Le enseñaron que ésta tenía sus propios mecanismos de regulación y en donde el gobierno apenas intervenía, pues cualquier regulación o ingerencia era tomada como un recorte a la libertad. Desde joven vio que su padre luchaba por abolir las restricciones obsoletas al libre comercio y a la libre industria y por el establecimiento del sufragio universal pues pensaba que éste era factible en un ambiente de cierto nivel cultural ya que los seres humanos buscaban la felicidad. Otro factor importante en su vida fue la influencia que ejerció su compañera y posteriormente esposa: Harriet Taylor. Pero la realidad de la reciente industrialización inglesa no era tan bella como parecía. Un informe de una Comisión Real sobre la industria del carbón en 1841 sirvió para que el liberalismo cambiase de rumbo. No podía permitirse el lujo de abandonar el humanitarismo. Por otra parte la ampliación del sufragio produjo un cambio político, se hablaba más de las condiciones de trabajo, de los salarios, de los horarios que de la expansión de los negocios. Los nuevos votantes comenzaron a tener conciencia de su poder y presionaban para negociar contratos colectivos en vez de contratos individuales. Así que el viejo liberalismo fue amoldándose a las nuevas realidades, a las nuevas tendencias europeas y a las nuevas investigaciones científicas. En esta época de cambios y con el peso de la educación familiar, John Stuart Mill fue desgranado su pensamiento. Tocó varios campos del saber: la filosofía, la economía, la teoría política, la metodología científica, etc. Entre sus obras destacan: "Consideraciones sobre el gobierno representativo", "Sobre la libertad", "Utilitarismo" y "Sistema de la lógica inductiva y deductiva". Pero aquí hoy me interesa destacar la contribución de este hombre a la libertad y al liberalismo democrático. Para John Stuart Mill la libertad de pensamiento y la libertad política no solo son beneficiosas para la sociedad sino para el individuo que las goza. No bastaba la extensión del sufragio para alcanzar la felicidad, pues pensaba que detrás de un gobierno liberal tiene que haber una sociedad liberal. El individuo tiene derecho a ser convencido no a ser obligado. Una sociedad liberal es aquella que reconoce ese derecho y modela sus instituciones para realizar ese derecho. "Escuchar la libre discusión de las cuestiones políticas, participar en las decisiones políticas, tener convicciones morales, y asumir la responsabilidad de hacerlas efectivas, son algunas de las formas de producir seres humanos racionales”3. La libertad de expresión es vital para asegurar el progreso porque no estaríamos seguros nunca de que una opinión silenciada tuviese algo de verdad. Además, si resulta que no era tan buena, afianzaría nuestras propias creencias. A John Stuart Mill no le gustaban los efectos perniciosos del capitalismo y buscó limar esas injusticias que llevaba aparejadas a través de una revisión de la economía clásica separando los métodos de producción de los métodos de distribución de los beneficios de esa producción. A John Stuart Mill le debemos:
1.- "Liberalismo Conservador (De Burke a Nozick)" de Ángel Rivero,
integrado en la obra colectiva "Ideologías y Movimientos políticos
contemporáneos" coordinada por Joan Antón Mellón. Tecnos 2006. |
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