¿Elecciones primarias?

Estos días los dos grandes partidos españoles convocan cónclaves en los que diseñan estrategias, preparan tácticas y elaboran las “Listas” que presentarán a los ciudadanos para que éstos escojan una de ellas como si se tratase de elecciones democráticas en las se elige al representante de cada Distrito, Mónada o Comarca vecinal en la Asamblea Nacional. Deciden silenciosamente, como el Club Bilderberg: el El Partido Socialista Obrero Español ya ha aprobado la principal, la Lista de Madrid, en la que figura como “cabecera” José Luís Rodríguez Zapatero. Por su parte el Partido Popular aún no ha desvelado la Lista por dicha provincia, que presumiblemente encabezará Mariano Rajoy Brey.

Nos advierten que será una lucha despiadada para conseguir el Gobierno de España, incluso habrá debates entre ellos dos, como si esos líderes se presentasen a la elección directa del Presidente de Gobierno, de forma separada a la elección de los miembros del Congreso de los Diputados. Pero el régimen vigente no admite esta separación de poderes y otorga a esta asamblea la facultad de elegirlo. En ella sus “señorías” votarán como autómatas la opción que sus jefes ordenen, para eso les colocaron en un lugar destacado de la Lista. Con estos debates teatrales buscan que los ciudadanos de cada provincia escojan la “Lista” de su partido y depositen la confianza en sus integrantes, aunque no los conozcan.

¿No sentirán vergüenza al ver a los candidatos demócratas o republicanos de los Estados Unidos de América (USA) patearse el país de lado a lado, ayer convenciendo a los integrantes de sus partidos en cada “caucus” (pequeña asamblea local) del Estado de  Iowa, hoy a los militantes y demás personas inscritas en el Censo electoral del pequeño Estado del Noreste, New Hampshire, mañana en el bello Estado de los lagos de Michigan, con debates públicos, conferencias, discursos, con la sola intención de ser designado por los delegados de su partido como candidato a la Presidencia?

Evidentemente el sistema estadounidense es mejorable, pero decía con razón el director de los informativos de una emisora de radio que a los españoles les resultan más familiares las ciudades de las rutas que seguirán los candidatos por todo el país americano y el “supermartes” (5 de febrero) con primarias en 24 Estados que las candidaturas de su provincia a las Cortes Generales.

¿Cuándo veremos recorrer España a los políticos (incluidos o no en partidos) aspirantes a Presidente del Gobierno, hoy en la asamblea provincial de los militantes de Zamora, mañana en los “caucus” locales de la comarca de El Valle de Arán (Cataluña), al día siguiente en la asamblea local de Aravaca (Madrid)... en unas auténticas elecciones primarias?


Hillary Clinton celebrando una victoria en uno de tantos
 Estados por los que ha peregrinado


(mi colaboración en el nº 0.16 del Diario español República Constitucional)

Davos y España

Como todos los años, en la pequeña ciudad de Davos (Suiza), el Foro Económico Mundial reunió a la flor y nata del poder político, económico y mediático mundial: veintisiete Jefes de Estado, ciento trece ministros, representantes de las cien multinacionales mayores del mundo, economistas y financieros famosos y personajes del espectáculo, entre otros.

En la reunión España apenas ha existido, salvo para estar bajo sospecha. El economista Takatoshi Ito, por ejemplo, piensa que los siguientes estallidos de la burbuja inmobiliaria pueden suceder en nuestro país o en el Reino Unido. Mientras tanto, los dirigentes políticos españoles, repitiendo palabras de algunos analistas y para darnos tranquilidad, dicen que la crisis es una cuestión interna de los EE.UU. y que, ante las turbulencias externas, nuestra economía es un barco seguro.

Esta interpretación silencia que la economía española está muy ligada al exterior por varios motivos: durante mucho tiempo ha necesitado una gran financiación externa (en la actualidad esta deuda asciende a 1.539.186 millones de euros, el 150% del PIB); la dependencia energética exterior de España es una de las más altas de la Europa comunitaria; existe un gigantesco déficit exterior, cifrado en 81.911 millones de euros, el 8% del PIB; y nuestra inflación es superior a la media europea, lo cual hace perder competitividad a nuestros productos en relación con los de otros países.

Además se aprecian síntomas preocupantes: menor crecimiento de la construcción, incremento del paro registrado y fuerte endeudamiento de familias y empresas. Callar esta situación es una complicidad; echar la culpa a los demás, una estupidez; esperar a que pase la marea, es incompetencia técnica o corrupción política de gran envergadura.

España no fue mencionada en Davos, pero aunque los gobernantes españoles hubieran asistido y sido protagonistas, los ciudadanos a los que no representan, habrían permanecido aquí, impotentes, a la espera de grandilocuentes noticias económicas.


Tony Blair, ex premier de Gran Bretaña y Bono, vocalista de U2, asistentes al Foro de Davos


(mi colaboración en el nº 0.22 del Diario español República Constitucional)
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©01-2008. Lorenzo Alonso