Fortalecer la democracia

El diario "El Mundo" ha publicado el documento "Cien propuestas para defender y fortalecer la democracia", elaborado con la colaboración de sus lectores. En él se recogen algunos problemas que inquietan a los españoles como colectividad y las posibles soluciones. Se pueden catalogar en dos grandes grupos: definición y organización del Estado y actuaciones concretas que debería llevar a cabo el Gobierno. Solamente se hará mención a cuatro de ellas, que dan por supuesto el carácter democrático de las instituciones actuales.

En primer lugar, la libertad política para decidir qué forma de Estado queremos (Monarquía o República) es anterior a plantear soluciones edulcoradas a la sucesión de las hijas del Príncipe.

En segundo lugar, la organización del Estado que los españoles deseamos (unitario o descentralizado, en el grado que sea) es anterior a la regulación de las competencias de ese mismo Estado y de cada una de las Comunidades Autónomas actuales, así como a la decisión de si debe existir o no un Senado, "símbolo de la representación territorial".

En tercer lugar, la reforma del sistema de elección de los miembros del Congreso de los Diputados mediante la adopción de uno mixto (250 representantes de distrito y 150 de lista), confunde el "reparto justo" de escaños con la representación política de la sociedad civil. Lo democrático sería una Asamblea Nacional integrada por los representantes de cada una de las 400 comarcas vecinales o distritos en los que se puede dividir el territorio nacional.

En cuarto lugar, la opción de presentar como candidato a la Presidencia del Gobierno a quien encabece la lista más votada, es prescindir de una de las características básicas de la democracia: la separación radical de los Poderes del Estado. Si hablamos de verdadera democracia, el Congreso de los Diputados no cumple la función de elegir al ejecutivo, sino la de legislar. La elección de cualquier español mayor de edad en una primera vuelta para después, en una segunda, escoger al Presidente de entre los dos más votados, sería la solución.


Comarca vecinal o Distrito electoral de "El Bierzo"


(mi colaboración en el nº 0.25 del Diario español República Constitucional)

Regreso a la Tribu

Tras la proclamación de independencia de la provincia serbia de Kosovo, se ha analizado el derecho a la autodeterminación de los pueblos (Trevijano), la estrategia política de EEUU para mantener a Europa desunida, la táctica de los nacionalistas kosovares que intuyen la dificultad del Gobierno serbio para reprimirlos con el débil apoyo ruso y el ejemplo a seguir por aquellas regiones que se consideran “naciones sin Estado”.

Los antiguos progresistas contemplaban a los nacionalismos con desden, considerándolos como situaciones patológicas pasajeras. Pero el internacionalismo socialista desapareció y muchas sociedades europeas quedaron vacías de unos ideales que el liberalismo no supo aportar. Se sintieron desamparadas hasta que la ideología nacionalista proclamó el orgullo de formar una “nación” y anunció que el pueblo y la patria son los portadores de la eternidad terrenal (Fichte). Entusiasmados, salieron a las calles a vitorear el regreso a la tribu. En su afán de buscar las diferencias locales no cayeron en la cuenta que otras colectividades diferenciadas dentro de su territorio podían plantear la misma cuestión. Álava o el Valle de Arán pueden aspirar lógicamente a los mismos derechos que reclaman El País Vasco o Cataluña. ¿Dónde está el fin de esta locura?

Los dirigentes de los partidos “nacionales” ensalzan la ampliación de competencias de los gobiernos regionales y ven con agrado su balcanización tachando de retrógrados a todos los que se oponen a esa idea. Mientras, los políticos “nacionalistas” celebran con cava la independencia de Kosovo y advierten del alto precio de su futuro apoyo a cualquier opción que no tenga la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados.

Esta situación tribal perdurará mientras la sociedad civil permita que la identidad nacional sea utilizada como señuelo sustitutivo de su representación política en el Estado.


Situación de Kosovo en la antigua Yugoslavia


(mi colaboración en el nº 0.27 del Diario español República Constitucional)
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